Por Leonardo
Nos dirigimos al aeropuerto en donde estaban nuestros dos aviones, faltaban cerca de 4 horas para poder salir, por los permisos de despegue y demás trámites.
Durante el trayecto nadie pronunció una palabra.
Yo no podía hablar porque le iba a decir cosas inapropiadas, tanto a mi hermana como a mi esposa.
-¡Están locas!
Dice Javier.
Yo no pronuncio ni una palabra, pensar que estuvo al lado de Giorgio, me descompone.
Traté de razonar con tranquilidad, pero no lo logré.
-Tanto quilombo que hiciste por Belén, que me importa una mierda y viniste hasta acá para estar cerca de ese infeliz.
Le digo cuando me salieron las palabras....