CAPITULO 40
Imery caminó hasta Darién quien estaba sentado recostándose al hermoso árbol sauce.
Ella se detuvo justo frente a el viéndolo hacía abajo y el levantó su mirada haciendo contacto con los hermosos ojos de su sexta esposa, ella cruzaba sus brazos con una expresión bastante sería en su rostro y también muy molesta.
— No necesito tu "amabilidad" no voy a arriesgar tanto tu reputación como la mía teniendo algún amante y yendo a verlo en las noches usando tus túneles de seguridad, te lo dije antes y ahora lo repetiré hasta que se te quede bien claro en esa cabeza. ¿Entendido?
Imery se arrodilló quedando frente a...