CAPITULO 39
Ella comenzó a salir corriendo rápidamente, al punto que las ráfagas del viento de medio día hicieron que su peinado mal hecho y mal atado en un rápido intento por imitar al de las sirvientas se arruinara por completo, quedando su largo y sedoso cabello negro y ondulado suelto por completo y moviéndose con el viento.
"A si que realmente eres tú" Se decía a si mismo el Rey Darién, quien después de seguirla un rato por sospechas, ahora ya estaba seguro.
Una pequeña semi sonrisa salió de sus labios, aunque él mismo no se percató de ese hecho y continúo siguiendo a Imery.
…..
— ¡Suficiente! Detente...