Narra David De María
–Buenas noches, vengo a ver al hijo pródigo – Me abrazó – No puedo creer, que estás de vuelta en Madrid, De María y esta belleza debe ser tu novia, mexicana.
Para mi suerte o para mi mala suerte, había llegado Javi, con sus dos mujeres, un clásico recordatorio de que aquí, en Madrid, se vivía con mucha libertad, pero en el caso de Alondra y mío, no íbamos a participar en nada que a mí no me pareciera.
–Hola, Xavi – Saludé a mi amigo – Así es, te presento a mi hermosa Alondra, mi novia.
Los presenté normalmente, pero de igual manera yo estaba...