Narra Alondra Ferreyra
Caminamos por todo el centro de Peña de Bernal tomados de la mano y llegamos hasta dónde al parecer se podía pagar una visita para subir a la Peña, estaban organizando grupos de diez personas y nos formamos en una fila que había mientras una mujer de ahí estaba dando indicaciones.
–Mi princesa antes de que subamos quiero darte algo – Dijo David sacando una caja de su bolsillo – Espero que te encanten y que los quieras lucir ahora mismo. Los compré pensando en ti y en lo hermosos que se te van a ver puestos.
–Muchas gracias David, pero cómo te he dicho antes yo...