Narra David de María
–Sí pude dormir y ahora todos necesitamos almorzar y decidir lo que haremos. Mañana ustedes tienen clases, por lo que hoy por la tarde volveremos a Morelia y a la tormenta que allá nos espera.
–Sugiero que almorcemos primero madre, si eso está bien para ti.
–Claro, vamos a almorzar.
Almorzamos en calma y en silencio. Yo notaba a Alondra muy pensativa y hasta podría decir que un poco asustada, yo sabía que su madre estaba loca pero en ese punto solo ella podía saber lo mucho que había sufrido con esa mujer. No sabía lo que pensara mi madre, lo único que sabía es que...