Narra Alondra Ferreyra
–Pasen chicos, adelante – Les dije emocionada al abrirles la puerta.
–Sí, adelante. Están en su casa –Les dijo David.
–Gracias – Nos respondieron ellos y después entraron a la casa de David.
Estuvimos platicando en la sala y compartiendo botana y refresco, después pedimos unas pizzas para cenar. Para terminar nuestra noche jugamos videojuegos hasta decir ya no más y ya bien entrada la madrugada del domingo mis amigos se fueron no sin antes hacerme la batiseñal para hablar a solas conmigo ya cuando se habían despedido de David.
–David mi amor, hablaré con mis amigos un momento si no te molesta a ti, claro está....