Narra David De María
Era el primer día que Alondra y yo, despertábamos en nuestro nuevo departamento. Bueno, yo desperté y ella, seguía dormida, me tocaba ahora la tarea más difícil, la de despertarla, porque eso siempre me costaba trabajo que ella abriera los ojos, muy temprano por la mañana.
–Alondra, mi amor – La llené de besos – Despierta mi princesa, tenemos que ir al Tec.
La movía despacio, nada parecía funcionar. Lo bueno de todo, era que yo me había levantado mucho más temprano de lo normal, para dar tiempo a que ella despertara. La moví y la levanté en mis brazos hasta que, ella abrió sus hermosos...