Narra Alondra Ferreyra
Lisa se veía de verdad apenada por lo sucedido, aunque ella no hubiera tenido nada que ver, de eso estaba segura.
–Hola Lisa, ¿Cómo estás? – La saludé – Claro que puedes hablar con David, yo voy allá arriba.
–Hola Lisa, no tienes por qué excluir a mi novia de lo que quieras decirme – David estaba a la defensiva – Lo que quieras tratar conmigo dímelo enfrente de ella.
Me moría de la vergüenza, Lisa podía creer que yo le había exigido eso a David. Yo no tenía nada en contra de que Lisa le quisiera hablar en privado.
–David, sé un poco más tolerante con...