Narra Alondra Ferreyra
Ese día en especial, yo sentía algo extraño dentro de mí, pero lo curioso era que a pesar que me pasaban tantas cosas malas, la sensación que sentía en ese momento era de algo bueno. Como si todo se estuviera alumbrando a mi alrededor, como un milagro.
Salí de la biblioteca, ya satisfecha con haber terminado mi tarea y mi guía para mi examen de mañana, del que de todos modos le iba a dar un repaso esta noche en casa de Carmen, no podía perder mi beca y tenía que pasarlo con la máxima nota posible.
–Hola mi consentida – David me sorprendió abrazándome por la...