Narra David de María
Después de una maravillosa noche de amor y de pasión que pasamos Alondra y yo en medio del bosque y dentro de nuestra casa de campaña, el ruido de afuera me despertó y vi mi reloj eran más de las 9 de la mañana y las actividades de ese día empezaban a las 8 por lo que me puse a la tarea más difícil de todos mis días la de despertar a mi princesa.
–Alondra, mi amor. Princesa hermosa, despierta – Le dije sutilmente al oído – Por favor mi muñequita, nos tenemos que levantar.
Ella poco a poco fue abriendo los ojos y después me...