Narra David De María
Entonces ella era la que estaba pidiendo ahora que se jugara de todos modos, era una cualquiera al querer jugar ese estúpido juego y una desagradecida, pues yo había sido el que la trajo a conocer, de lo contrario estuviera en su pueblo haciendo lo mismo de siempre, porque nunca iba a poder salir de ahí.
–Tú estás aquí por mí, que no se te olvide nunca eso – Dije sin pensar – Alondra, tú no hubieras salido jamás de México, de tu pueblo, de no ser por mí y así es como agradeces, diciéndome que, querías jugar un estúpido juego, en el que te ibas...