Pov Samantha.
Las calles abarrotadas de París es cómo música para mis oídos. Podía escuchar la bicicletas de los niños rodar, las risas de las parejas caminar de la mano, y los autos pasar. Suspiro caminando con lentitud, me sentía herida, tonta y sobre todo desilusionada. Sabía perfectamente que Fernando era un hombre multi mujeres, de esos que tiene una en cada esquina, y de paso a todas le da placer, ¿Y cómo no? Es un adonis de la belleza, lujuria, y pecado y no pudo negarlo.
«No quieres negarlo»
Continuo con la mirada perdida y las manos temblorosas. Aún no sé cómo tuve el valor de enfrentarlo, de decirle...