Jackson Johnson
Ático en New York.
Domingo por la mañana y yo sin poder dormir. ¿Era normal sentirse así cuando veía a otra persona? Repasé todo lo que quedó de la noche para pensar y llegar a una conclusión y era: “Atracción”. Debía de ser eso, ya que nunca había conocido a una mujer así como Lilly. No estaba babeando por mí, no estaba haciendo esos ojos de borrego de enamorada y no me daba por mi lado, odiaba a la gente que lo hacía. Pero Lilly, era lo contrario, decía lo que pensaba y eso era algo refrescante. Tocaron a la puerta de mi habitación, al dar el aviso...