Jackson Johnson
Ella no giró su rostro hacia a mí, subió al taxi y desapareció de mi vista. Pasé saliva con dificultad, me dolió todo lo que había salido de mi boca para poder alejarla y protegerla al mismo tiempo si quería que mi plan funcionara. Me repuse de inmediato y me dirigí a recepción.
— ¿Quién ha dejado subir a la señorita Bradley?—el hombre se tensó.
—Lo siento, señor Johnson. He sido yo cuando ha mencionado que le daría una sorpresa la señorita. Sé qué es una de las visitas que no necesitan autorización... —lo interrumpí.
—Actualiza la lista, ella está descartada a partir de este momento, si llegase...