Rubén cayó al piso ensangrentado mientras se agarraba con fuerza el cuello, miraba con una expresión de horror a Abril mientras se desvanecía en el piso. No podía hablar, solo mantenía su mano presionando la herida tratando de evitar la hemorragia pero sin embargo, ya no había nada que hacer, la herida era tan profunda que había cortado la vena aorta.
Era lamentable que un hombre como Rubén con una profesión brillante como lo es la medicina, se dejara arrastrar por el vicio del juego y del alcohol. Al final sus días terminaron en manos de la persona a la que tanto había extorsionado, aprovechándose de su debilidad y demencia....