Tenía las manos heladas, no sabía qué me iba a decir Nelson, en todo este tiempo su trato hacia mi, había cambiado considerablemente, lejos de ser su esposa, parecía más bien su sirvienta.
— Y bien… ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme?
— He decidido que vayamos a vivir fuera del país.
— ¿Qué has dicho? ¿Vivir fuera del país? ¿Pero por qué? Creo que eso sería muy doloroso para tus padres y más ahora que te recuperes encuentras así.
— Precisamente no quiero ser una carga para ellos. Y además, quiero una segunda opinión de otro médico, no pienso quedarme de brazos cruzados postrado en esta...