Insufrible
Narra Amelia Cavanauh.
Me doy cuenta que lidiar con este hombre es más difícil de lo que pensaba, es tan terco como yo, pero no voy a darme por vencida, camino hasta el auto, me subo en silencio aún cruzada de brazos, veo que no nos dirigimos a la empresa y le pregunto directamente a él.
— Ya que estás enterado de absolutamente todo lo que sucede, a diferencia de mi, ¿Puedes decirme a dónde vamos?— me mira arqueando una ceja y responde descaradamente.
— No, no puedo decírtelo — y vuelve a mirar al frente ignorandome por completo.
Llevamos más de una hora de camino y yo ya me estoy desesperando, veo que estamos en Long Island, hacia el lado este e intuyo a dónde vamos.
Llegamos a los Hamptons y unas hermosas rejas se abren ante nosotros cuando él presiona un botón de mando dando lugar a una enorme entrada rodeada de árboles de ambos lados, al final de esta, puede verse la casa más hermosa que pude haber visto.
Aparcamos junto a una fuente que se encuentra en la entrada y él es el primero en bajar, yo estoy impresionada, el se para a mi lado, aún con gesto serio y con los brazos cruzados, le dice un poco molesto — Bienvenida a nuestra casa — me dice con la voz monótona.
Camino hacia dentro del lugar admirando cada detalle, un hermoso piso de madera clara adorna toda la casa, paredes blancas con un toque de gris en algunos lugares, y una imponente escalera de mármol que a medio camino se divide en dos, veo que algunas personas salen de algún lugar y se colocan de pie uno al lado del otro, una mujer, imagino que es el ama de llaves del lugar es quien habla dirigiéndose a Blake
—Buenas tardes Señor Green, no lo esperábamos tan tarde, ¿Desea algo de cenar?
— No gracias Greta, — me toma del brazo y me acerca a ellos — quiero presentarles a la futura señora de esta casa, ella será mi futura esposa, su nombre — le coloco una mano en el pecho para hacer que se calle, yo sola puedo presentarme
— Lo siento cariño — digo sarcásticamente aunque para los demás sea realidad — yo puedo presentarme — veo como Greta abre los ojos como platos, al parecer están acostumbrados que Blake sea el amo y señor de esta casa — Mi nombre es Amelia Cavanauh, pueden decirme solamente Amelia y es un gusto para mí conocerlos— digo amablemente, en la vida he aprendido que al personal de aseo y cocina debe tratarse lo mejor posible porque al final son los que estarán a cargo de tus alimentos y otras cosas y yo no deseo que nadie escupa mi comida solo por desquitarse.
Veo como algunas chicas asienten y Greta es quien habla.
— El gusto es nuestro señorita Cavanauh…
— Futura señora Green, no se les olvide — réplica Blake y yo solo puedo girar los ojos — pueden retirarse.
Veo como se marcha el personal de servicio y me volteo a encararlo de brazos cruzados.
— ¿Cuál es tu empeño en decir a cada rato, una y otra vez que seré la futura señora Green? Con que tú y yo lo sepamos es más que suficiente.
Niega con la cabeza y sonríe lentamente
— No "cariño" — dice haciendo comillas al aire con los dedos al decir la palabra con la que me referí a él hace un momento — no es suficiente, necesitamos hacer está relación creíble a los demás, solo deben saber nuestro acuerdo los abogados involucrados, más nadie, además, me gusta decirle a las personas que pronto serás mía. — dice sonriendo y yo solo quiero estamparle un golpe en la cara que le borre esa estúpida sonrisa.
—¿Tuya? ¿Y en qué época crees que estamos Blake? En una donde el hombre aún ve a la mujer como un objeto de su propiedad, no querido, te recuerdo que estamos en pleno Siglo XXI y que esto es una farsa yo no soy y nunca seré tuya ¿Entendiste? — le digo molesta.
Él se ríe de mí, burlándose una vez mas — eso dices ahora amargada — «pero que descarado puede ser este hombre» — sígueme, voy a mostrarte la casa y no tenemos mucho tiempo.
Veo como sube las escaleras y llegamos a un ámmplio pasillo y comienza a hablar
— De este lado están las habitaciones más grandes, entre ellas, la principal y del otro están las de huéspedes, en total son 10 habitaciones. creo que nuestros padres tenian fe de que esto terminara bien y llenemos esas habitaciones con pequeños demonios corriendo
Me echo a reir ante su comentario diciendo
— ¿Están locos? Ni que yo fuese una coneja para estar teniendo bebés por doquier, además sabemos que algo así nunca ocurrirá— me adelantó y abro una puerta doble, esa debe ser la habitación principal, es completamente impresionante, una cama con dosel king size en medio de todo, una lámpara tipo araña espectacular y un balcón que me acerco rápidamente a observar, abro las puertas y puedo ver a lo lejos el mar, si voy a estar encarcelada en esta vida por un año, al menos voy a dormir en un hermoso lugar con una magnífica vista.
Siento a alguien detrás de mí, y sé que es él
—¿Te gusta la vista? — yo asiento porque no quiero hablar con él, — a mi también me gusta lo que veo — lo oigo decir y volteo y está mirándome fijamente
—Dejate de tonterías Blake — camino hasta la habitación y lo escucho carcajearse detrás de mí
— solo estoy practicando cariño — giro mis ojos maldiciendo a mi padre por el embrollo en el que me metió.
Entro al baño y es un paraíso, mármol blanco con gris, doble lavamanos, un espejo con luces espectacular, una fila y un jacuzzi que merece ser usado todos los días, pareciese que este baño fue hecho para mí.
Camino hacia el gigantesco vestidor y veo que está repleto de cosas de Blake, eso me hace preguntarme « ¿Desde cuándo vivirá el en esta propiedad? »
Una vez más está detrás de mí así que aprovecho a reclamar la habitación para mí así que le digo
—Imagino que cuando me mude a esta casa sacarás todas tus cosas de mi vestidor
Escucho como se ríe en voz baja
— ¿Y cómo por qué sacaría las cosas de mi habitación? — me responde recalcando el "mí" de la frase.
—Porque obviamente esta será mi habitación.— le digo sencillamente.
— Cuán equivocada estás niña caprichosa, tendrás que sacarme a patadas de aquí si deseas este lugar porque yo de aquí no me voy.
— No me retes Blake, porque no me conoces y soy capaz de patearte el trasero...