Controlé la sensación de agradecimiento y ese dejo de encerrarme a derrumbarme.
—Gracias, pensé que me odiaban.
—Jamás, señor. No era agradable verlo tan indiferente para con la señora y ahora que sabemos todo lo comprendemos, me pareció algo tonto su arcaico punto de vista, sin embargo, su padre es de otra cultura, fue criado bajo esos estandartes de machismo y no puedo sacar libre a la señora Maju, ella no debió callar. Necesito las llaves, señor. —afirmé.
Me dirigí a la biblioteca para sacar el llavero donde tenía cada una de las llaves del apartamento, se las entregué. Dichas mujeres eran muy rápidas, Yamile apoderada de la cocina, tenía...