No he dormido después de que desperté en un catre mal oliente quién sabe dónde, he escuchado golpes y los gritos de dos personas, una mujer la cual se encuentra en la habitación de la derecha y un hombre en la izquierda. —acaricié mi vientre.
Debo evitar a toda costa un golpe, si me porto rebelde podría perder a mi bebé, eso no podría superarlo. ¿Cómo se encontrarán en la casa? César debe estar desesperado y mis hijos. ¡Dios!, dame fuerzas, mi relación contigo había sido distante, aunque he tratado de cumplir tus mandamientos, pero una intimidad contigo la comencé desde lo ocurrido con César.
Perdón por ello y perdón...