Amaia Domínguez García
León, Guanajuato, México
Me relajé después de un rato, de estar un rato llorando desconsolada en los brazos de mi Axel. Me sentía muy mal, de sólo recordar como ese tipo, quiso asaltarme y después hasta intentó abusar de mí, pues hasta mi ropa me alcanzó a rasgar el muy infeliz desgraciado. Axel, también estaba mal y yo, lo podía ver a simple vista, algo le había pasado con Cecilia, pues noté sus brazos rasguñados, lo que me dio demasiado coraje.
–Mi amor, perdóname si es que he sido egoísta – Le dije al hombre de mi vida – Veo cómo te ha dejado, la desgraciada de...