Punto De Vista De Luis
Nuestra pieles se rozaron y sentí mi cuerpo arder de deseo.
Desde el primer vistazo, Adela ya había logrado mover mi corazón. Desde las primeras palabras que dijo, logró cautivar toda mi atención, y nunca más la soltó.
Mi mente había estado llena de pensamientos sobre ella desde el momento en que supe de su existencia.
Reclamarla como mía y no dejarla ir aquella noche en que la conocí fue la mejor decisión que tomé en toda mi vida.
—Tu piel es como la de un bebé—, murmuré en su estómago. —Tan suave, tan terciopelo......— murmuré mientras levantaba la Boca. Cuando lo hice, abrí ligeramente...