Punto De Vista De Luis
Adela estaba arrodillada en el suelo. A pesar de la tormenta furiosa que azotaba a su alrededor, el aire a su alrededor era solemne.
Bajé la mirada y suspiré. Estaba preocupado por Adela. Pero más que eso, mi corazón se rompía por ella. Levanté una mano y la posé sobre mi pecho.
Si mi corazón pudiera sangrar por ella, lo haría, suspiré mientras me sentaba junto a mi compañera para ofrecerle consuelo.
—Amna —dije suavemente, para no interrumpir a Adela.
Inmediatamente, apareció una figura oscura ante mí. Era un hombre de edad avanzada, con una larga barba blanca, ojos fijos y una actitud imponente.
Amna...