LUCIANA
El lugar era hermoso y agradable, algo tranquilo y refrescante con la brisa del mar que nos recibía. Era un restaurante con vista a la playa, pero lo que me confundió fue ver que el sitio estaba casi solo, muy pocas personas merodeaban por allí.
El sitio era pequeño; sin embargo, es muy bonito, estaba completamente solo. Al entrar vi que solamente había algunos empleados en la zona. No era muy tarde y no comprendía por qué un restaurante tan hermoso estaría desolado.
Un joven vestido de mesero nos recibe y sin preguntar ni nada nos guía a una de las mesas que están junto al gran ventanal que...