Llegamos a la casa o más bien mansión Rebeca parquea en la entrada.
—¿Quieres que vaya contigo? —me pregunta.
—No es necesario, puedo hacerlo sola no te preocupes —aunque este un poco nerviosa lo disimuló para que no se de cuenta.
—Bueno, como quieras. Te deseo toda la suerte y puedas obtener el empleo —cruza los dedos como changuitos.
—Gracias.
Me bajo del auto antes me despidió de mi amiga y me dirijo por el camino que va a dar a la puerta principal que esta algo retirada. Al pasar por el camino a los lados veo hermosos jardines con muchas flores, a lo lejos veo un hombre cortando césped,...