LUCIANA
Seguía distante con Erick, él en el mismo lugar sentado y yo plantada en el asiento que me acomode cuando me subí a este vehículo lujoso. Después de casi media hora el chófer parqueo en la entrada del gran salón.
Pero al igual que en la ceremonia de la que asistí ayer, había camarógrafos por todos lados, corrían. Yendo y viniendo para aquí y para allá siguiendo a esa gente importante y bien vestida para capturar una imagen de ellos.
Mis nervios volvieron a hacer presencia, pero ahora eran más que anteriormente. En esta ocasión estaba más nerviosa por nosotros, era la primera vez que nos mostrábamos frente a...