No puede ser cierto, Erick nunca me dijo de ello. No creo que me lo haya ocultado.
En mis manos tenía un vaso de agua, la derramó en la mesa mientras me levanto bruscamente. Provocando que los dos volteen a verme.
Elián, me ve desconcertado. Ella me ve de otra forma, muy extraña que no logro descifrar. Pero no le tomo importancia.
— Tengo que irme — murmuro, mientras intento alejarme.
Pero antes de retirarme, ella habla:
— ¿Por qué no eres sincera? — tira esa pregunta hacía mí.
¿Qué quiere decir?
Camina hacía mí, con los brazos cruzados en su pecho. Sin dejar de verme.
— Madre ¿De qué...