En su mente, el atacante volvería en cualquier momento, repetiría su acción y ella jamás encontraría paz. Intentándose todo tipo de terapia, de medicamentos, después de gritos de desesperación, ruegos por ayudar a quitar tanto terror, súplicas para lograr que se adapte de nuevo a la vida, si no se logra un avance significativo, ¿qué seguiría?".
―Matar a un violador al azar y convertirse en asesino ―masculla Sebastián desde adelante.
No quiero imaginar el terror que sintió la chica cuando fue atacada por el repartidor...
―¿Cómo supo que era un repartidor? ―me enderezo y saco mi teléfono―. Se supone que es un caso hipotético, pero no avientas palabras al azar....