Abro la puerta y me encuentro de frente con Tristán. Su mirada descansa sobre mi cuerpo, recorre cada centímetro para analizarme como a un insecto. Utiliza una camiseta ajustada que deja entrever sus bíceps perfectamente tonificados, el cabello estaba ligeramente rizado y revuelto de tal manera que... No sucede de forma natural ¿cierto? Tengo que juntar toda mi fuerza de voluntad para no abrir la boca y parecer tonta.
―Hoy no es miércoles.
Mi hilo de voz es patético.
―Se canceló mi compromiso ―dice con una voz grave que me eriza la piel―. ¿Puedo pasar?
No, la respuesta es no. Debo tener sentido común y no ser tonta.
―Sí, claro....