Al otro día me despierta la llamada de Dana a las 6 de la mañana. Antes de responder salgo de la habitación hacia el pasillo para no despertar a Giuli.
―Sé que es temprano ―escuchar su voz familiar me tranquiliza―, pero ayer en la noche descubrí algo de Juan Pablo ―trago saliva, expectante―. Intenté hablar con su mamá, pero cuando me reconoció como tu amiga ya no quiso decirme nada ―de fondo se escucha el agua correr― Sus amigos tampoco fueron fáciles, simplemente me cortaron, pero ayer me contactó el chaparro de ojos claros ―se aclara la garganta―. Dijo que te preguntara si sabes algo de Juan Pablo porque lo...