Rita baja las escaleras mientras habla por teléfono, grita instrucciones para que los "paquetes" se entreguen en tiempo y forma. Cuelga la llamada y finalmente ofende a la persona con la que hablaba. Llega hasta abajo y se encuentra conmigo, me mira interrogante, pero no dice nada, solo camina a la cocina. La sigo porque no se me ocurre otra cosa. Lo sorprendente es que este lugar está impecable.
―Te fuiste temprano ¿no? ―pregunta Marlene cuando me ve―. Salí como a las tres y vi a Ventura solo, bebiendo.
La imagen de él, desmotivado, me estruja el corazón.
―Sí, yo...
―¿A qué hora limpiarán? ―su voz provoca sentimientos encontrados―. ¿No...