Andrea Rowe.
Por más que me haya mentalizado para este momento, no estaba preparada. Y no me da tiempo disimularlo.
Literalmente, un jadeo se me escapa y me quedo sin aliento por más tiempo del que quiero aceptar. Intento recomponerme, enderezo mi espalda y miro sonriente a mi cuñada, prometiéndole así que todo saldrá bien. Y buscando con ese gesto recuperar mi confianza, que por un segundo se va a pique.
Por años, en medio de esos sentimientos crudos que oculto de todos, porque me hacen daño y me avergüenzo de ellos, pensar en él, imaginar un encuentro, era algo que sucedía de una forma completamente diferente. Verlo hoy, aunque...