Christian Anderson.
El tiempo pasa y yo continúo escondiéndome detrás de mi constante rutina. Después del último evento en casa de mi hermano, he evitado a toda costa esos encuentros. Lo mejor de todo es que ya van entendiendo mi postura y no insisten, después de mi negativa.
Connor sigue siendo la molesta piedra en mi zapato cada vez que se levanta con ganas de joder. Pero para su propio bien, hemos creado una relación estrictamente profesional, donde las conversaciones familiares no tienen cabida y hasta ahora, lo respeta, aunque sea a regañadientes.
Pero a pesar de que, en cierta forma, encontré una forma válida en la que vivir mi...