Parecía algo tonto, pero no quería volver a América a pesar de que sabía que las cosas eran total y completamente diferente. Algo le decía que se acercaba una tormenta de problemas. Alessa era una mujer que era su igual en todos los sentidos, en inteligencia, en la manera de actuar con calma, con mucha precaución y en la cama sabía encender sus motores de una manera que ninguna mujer lo había hecho.
Con ella no necesitaba nada más que tenerla cerca; para sentir que si no se enterraba en ella se volvería loco de la necesidad. Se entregaba a él de una forma que solo de recordarlo se ponía...