Todo el mundo quedó en silencio ante la presentación de Yasir, que nunca dejó de mirar a Alessa. La vida a veces sorprende de manera inesperada. Acarició su nariz de manera sutil sin dejar de mirarla, un recordatorio del puñetazo que le había dado la noche anterior, y que estaba seguro de que no dejaría pasar por alto. Se preguntó si en ese momento iba a escaparse de nuevo.
—Como ya dijo mi madre, tu presencia no es relevante —la voz de Mariana lo sacó de sus pensamientos.
—Al contrario —habló Alessa—, pienso que la que sobra eres tú.
Ella iba a reprochar las palabras, pero ella levantó la mano...