Finlay.
- “Bien, y ahora vamos a ponernos al día, creo que ustedes tres, tienen algunas cuentas que saldar, y de aquí no me iré, sin haberlas cobrado”- dijo mi cuñado haciendo que mi sed de venganza ebullera dentro de mí.
Sabía que la sonrisa que tenía dibujada en mi cara daba miedo, suelo utilizarla para comunicarle a mi adversario que sus minutos de vida había llegado a su fin, que voy a destrozarlo sin contemplaciones, es algo que no puedo evitar, mi parte maligna de CEO despiadado, y mis genes de guerrero escoces de las Highlander se había despertado, reclamando por la sangre del enemigo.
Además, no era el...