Ailan.
- “Señorita Miller, la señorita Müller ya está bien, le hemos dado una medicación que contrarrestar la droga que le han dado, dormirá toda la noche, si quiere puede retirarse a descansar, y volver por la mañana. “- me dijo el doctor de cincuenta años, que me miraba con cierto nerviosismo.
Al parecer, en el hospital privado donde llevó a Hanna, no estaban acostumbrados a ver a una mujer con traje rojo de lentejuelas, muy indecente, las miradas curiosas y sorprendida de muchas enfermeras, enfermeros y demás personal del hospital, incluidos los pacientes, lo confirmaban.
Por órdenes de Gordon, fuimos llevados al hospital privado más caro de Londres, aquel...