Ailan.
Ni siquiera sé cómo salimos del restaurante, ni si pagamos la cena, no estaba atenta a detalles superfluos en ese momento, estaba más preocupada en evitar tan siquiera rozar a ese hombre, o probablemente nos detendría irremediablemente por escándalo público.
Sólo me faltaba eso, aparecer dos veces en un mismo día, en las noticias, después de cuatro años de pasar desapercibida. La primera vez por un divorcio y el comportamiento totalmente infantil de los mellizos Miller, y la segunda vez, por asaltar sexualmente a un multimillonario empresario escocés, y todo eso en menos de veinticuatro horas, no quiero ni pensar lo que harían mis padres, y mis hermanos, a...