Ailan.
La verdad era que lo había provocado, pretendía ser dialogante, pero quitando los cuatro años de idiota estúpida, odiaba que se me impusiera nada, y eso era algo que este estúpido iba a descubrir ahora mismo.
- “No sé cómo lo veras tú, ni tampoco me interesa, señor Finlay Alacintye, pero nunca me ha gustado que me impongan nada, soy norteamericana. A mi sus costumbres escocesas me dan igual, si yo no sigo el “sí” conscientemente, ni de coña voy aceptar algo que …”- me interrumpí a mí misma en digno discurso, el cual iba muy bien, hasta que mi mirada fue atraída a través del restaurante, hasta dos...