Chapter 6 Declaro la guerra

Chapter 6 Declaro la guerra

•Samuel•

Bryan me cabrea, no me gusta que se coma a Sara con la mirada. Nunca nos hemos llevado bien. Con Maikol todo es diferente, es un buen amigo y le tengo mucho apreció, me ayudó mucho aunque era menor que yo, cuidaba de Sara cuando estaba entre juzgados luchando por su custodia.

En eso suena el timbre y escucho claramente como Bryan dice burlón, que comience el show.

Sabía que algo había detrás de este almuerzo. No sé, por qué me sorprendo, cuando tengo unas escorias como familia.

Greta se apresura a abrir con entusiasmo. Y observó a un chico de unos veintitantos, bien vestido, alto, pero no más que yo. Greta le da dos besos en la mejilla y otra persona se hace presente. Una hermosa chica que parece de mi edad o menos, es rubia también. Con buenas curvas, no lo voy a negar.

Saluda a Greta, y pasa su mirada por la sala, se detiene a mirarme. Sara también la observa, pero no le presta atención continua en su mundo.

—Samuel, Sara. Les presento a Zachary Román y Zac Román. Hijos del Magnate Hotelero de España; el Sr. Lombardy Román.

Me importa una mierda quienes son.

El tipo ese no le quita la mirada a Sara de encima, juro que voy a estallar. Bryan ríe y Maikol, bajo la mirada. Agarró la mano de Sara, con más fuerza, y ella suelta un pequeño quejido.

Le pido disculpas y suelto su mano. Me dispongo a presentarme de la manera más tosca y sin emoción.

El malnacido se acerca más de la cuenta y le deja un sonoro beso a Sara, en la parte superior de su mano. En cambio, la chica sonríe y se acerca a Bryan. Este le da un beso en la mejilla.

Nos vamos al comedor, todo se vuelve más tensó.

—Dime, Sara, ¿cuántos años tienes? —pregunta el cara bonita, sonriéndole de lado.

Sara me mira buscando mi aprobación, asiento y luego responde.

—Dieciocho.

—Umm, interesante. Te llevo tres años, pero creo que eso no será problema — le guiña un ojo.

¿¡Problema!? ¿¡qué mierda quiere decir esté!?

Greta interrumpe y empieza a alardear sobre la buena y adinerada familia Román. La hermosa chica no me quita su mirada grisácea de encima en toda la comida, que pocos bocados he probado. Solo puedo ver al baboso, insinuarse a Sara, Bryan gozando de todo y Maikol..., solo se mantiene en silencio.

Él sabe algo más y me lo dirá, así lo obligué.

Manuel nada más me observa y se limita a asentir, a todo lo que dice su esposa.

Terminamos de comer y salimos para reunirnos en el oasis de piscina que tienen en esta gran mansión.

Busco a Maikol y me acercó a él. Está en el minibar, preparando unas bebidas.

—Maikol, ¿qué mierda se trae tú madre entre manos? —se toca la nariz eso lo hace siempre que está nervioso.

—Mi rey, solamente te puedo decir que ese chico rubio se llama Zac y será tu cuñado —Mi cara debe parecer un maldito poema, aprieto mis puños con fuerza y golpeó la mesa.

—Primero lo mato antes de...—no me deja continuar—. Sam..., Este no es el lugar.

Sé que no lo es. Pero no lo quiero cerca de Sara.

Camino hacia donde está Sara, se encuentra de espalda. La escucho reír plácidamente, sabrá Dios, qué mierda le estará diciendo ese malnacido.

No puedo analizar ni pensar bien cuando acerca su mano y toca sus labios.

¡Jodeeer!

Ella ni se apartó, dejó que la tocará. Me coloco detrás de ella, pasó un brazo posesivamente por su cintura y la apegó a mi pecho, ella se estremece de una manera inexplicable.

—La vuelves a tocar y juro, por la memoria de mis padres que no responderé — advertí, mirándolo fijamente.

Me importa una mierda. Y, justo, en ese momento...

Declaró la guerra.

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