—Sam…—murmuró y todo mi sistema nervioso se disparó.
Se acerca a paso lento, pero decididos, está vestido informal con un suéter manga larga gris y un jeans negro y sus botas deportivas. Al estar frente a mí, su loción me envuelve por completo, quiero alejarme y mis piernas no me colaboran, no puede ser, no puede ser…
Cuándo voy a hablar me coloca un dedo suavemente en mis labios y me hace suspirar, sus ojos están oscuros, no dejo de verlos. Acaricia mi mejilla con delicadeza y no puedo evitar cerrar mis ojos al sentir su tacto y tragó el nudo que se forma con fuerza en mi garganta.
—Hoy...