Pablo
El imbécil de Jeyson nos había puesto una trampa. Puse mis dedos en la frente mientras ella se cubría, de un momento a otro mi querido cuñadito grito "sorpresa" y dejó caer en cartel que decía "bienvenida Hanna " todos estaban aquí, mi papá tenía una risa burlona, pasaron uno por uno saludando a Hanna, me puse de pie y me acerqué a mi querido amigo.
—¿No podías decirme la verdad? Te aseguro que no solamente yo hice el ridículo en estos momentos —hable realmente enojado, las ganas que tenía por estar con ella sobresalen de lo que soy yo, y viene este cretino a jugarnos esta maldita broma. ...