Hanna
Pase por su lado sin darle mucha importancia, aunque debo admitir que me conmovió demasiado con lo que me dijo. Vamos caminando y miro a todas las mujeres, todas muy voluptuosas y operadas, claro está, hermosísimas. Pablo las mira de forma disimulada, como todo un mujeriego.
Llegamos al área de piscina y es wow, realmente impresionante. Extremadamente grande, lujosa y vacía. Las personas allí lo que hacen es sentarse en sus sillas para broncearse y tener una piel linda, que irónico pagan por venir a estar allí.
Pablo acomoda todas las cosas en una de sillas inclinadas, para luego lanzarse allí.
—¿Es enserio Pablo? no me vas a decir...