—Si llego a descubrir que estás mintiendo, te juro que volveré y te moleré a golpes hasta que me digas dónde está Erika—, Sentenció Santiago.
Dicho eso salió y se dirigió a la villa de los Rúales, al entrar preguntó a la empleada dónde estaba Sandro Intriago y se encaminó hasta el jardín. El hombre de edad media se encontraba sentado contemplando las mariposas volar, tenía la mirada puesta en una, la cual era azul y brillaba con los rayos del sol. El sonido de las hojas secas interrumpió su concentración, se volteo para así encontrarse con su yerno.
—¿Podemos hablar?
—¿De qué?— Cuestionó el hombre de edad media.
Sandro...