Matías presionó el hombro de un Santiago alterado.
—Papá— lentamente va soltando a Lucero, gira su cuerpo y clava sus ojos negros en los verde de Matías
—Mati, creé en mí ¡por favor!, soy yo, soy tu mamá Lucero
Con los ojos iluminados y el corazón entristecido Matías miró a la mujer —Señora, como puede hacerse pasar por mi madre, no se da cuenta que con esto nos está lastimando, mi madre murió de un cáncer terminal…
—Si. Murió su cuerpo más no su alma— intervino la monja —Es Lucero Fuentes la que está frente a ustedes
Lorena puso los ojos en blanco y habló —Serán un par de estúpidos...