Relata Santiago: Un gran nudo se forma en mi garganta impidiendo que respire con normalidad, las grandes gotas que descienden desde mis ojos caen sobre la baldosa, mi cuerpo fúnebre está completamente inmóvil como si estuviera sembrado en el suelo, —Santiago—escucho al tío y dejo caer mi cuerpo. Se ha ido, me ha abandonado, por segunda vez me ha dejado solo y con el alma hecha pedazos.
Suelto un grito que retumba por todo el hospital, mi corazón no tiene sosiego y arde, quema por dentro, me he vuelto loco, no puedo asimilarlo, es tan doloroso que no quiero aceptarlo—Hijo, cálmate
—Se fue tía, se fue—me abrazo a su cuerpo...