Rápidamente Santiago y Erika la recogieron y la llevaron hasta la sala, donde esperando que la mujer recobre el conocimiento.
Cuando Piedad despertó, parpadeó varias veces para asimilar, que quien estaba frente a ella, era su niña, su bebé, su Erika, la persona que más amo en el mundo después de Dios.
- ¿Es un sueño?, dime que no es un sueño – pidió al tocar el rostro de Erika.
- Claro que no es un sueño, soy yo nana, no se porqué te desmayaste, se que es emocionante volvernos a encontrar, pero tanto así..
- Debo estar soñando, tiene que se un hermoso sueño, y la verdad que no...