Santiago inhaló con profundidad para controlar la ira que corrió por sus venas, por un momento sintió el impulso de ir tras Cristal y reclamarle las barbaridades que le había contado a Sofía. Pero decidió posponerlo y se concentró en contarle la verdad a su hija.
—¡Es mamá!—, aseguró Santiago —Yo más que nadie la conoce y puedo asegurarte que es ella, además, ocurrió algo que así te explique no podrás entender porque estás muy pequeña.
—Ya soy grande—, dijo con los brazos cruzados y los labios fruncidos.
Santiago soltó un suspiro y optó por sonreír y abrazarla. Luego la tomó en sus brazos y la llevó a su habitación,...