Chapter 6 . Vito.

Chapter 6 . Vito.

Una semana paso desde el incidente que ocasionó Vito, una semana donde Chloe permaneció en las tierras de la luna cambiante, conviviendo con Kiyomi, el pequeño Sam y toda su familia. La humana nunca se enteró de nada de lo sucedido aquella noche, la joven despertó sola en la habitación gracias a los rayos de luz que entraban por uno de los ventanales, por lo que creyó que todo lo que sintió la noche anterior solo se debía a un sueño, Chloe creía que había tenido un sueño erótico y muy sexual con Vito y no podía sentirse más apenada por ello, por lo que agradeció internamente cuando en la mañana se le informó que los tres hombres habían regresado al pueblo que debían liderar, fue gracias a esto que Chloe supo que muchos años atrás, las razas de seres sobrenaturales se dividían en manadas de lobos, clanes de vampiros y aquelarres de brujos, pero gracias a Aysel y Anuk todo eso había cambiado y ahora eran pequeños pueblos, donde todas las razas coexistían en paz, o casi, siempre había uno que otro problema, como en toda comunidad, y era por ello que en cada pueblo eran tres lideres los que lo manejaban, uno de cada especie, para desgracia de la joven no pudo conocer al hijo humano de Aysel, ya que se encontraba en un viaje. Chloe lo paso tan bien durante todo ese tiempo que se olvidó de todo, hasta que Kiyomi le dijo que sentía la vida creciendo en ella.

— ¿Qué tan segura estas Kiyomi? — pregunto con voz temblorosa.

— Soy una ninfa, somos dadoras de vida, los bosques viven y crecen por nosotras, y aunque no lo creas, mi abuela Xylon, creo al humano, sé que dentro de ti una vida crece Chloe.

No era el mejor momento, de eso estaba segura, pero sin embargo una enorme felicidad lleno su ser, sabiendo que una vida crecía en su interior, Chloe se sentía afortunada, Asher pudo tratar de matarla, olvidándose de su amor, pero ella se quedaría con lo mejor de esos cinco años, su hijo, solo suyo y ella seria solo de él, ya no necesitaba nada, sentía su corazón y alma completos y eso que aún no veía su rostro.

— ¿Estas bien Chloe? — Kiyomi solo cumplió con la tarea que su madre Aysel le asigno, informarle a la humana que estaba embarazada, pero ante el silencio y las lágrimas de la joven, la ninfa se sintió ansiosa.

— No puedo creer que pueda amar a alguien que ni siquiera conozco, es como si mi ser ya no necesitara nada, solo a él. — Kiyomi sonrió, pero en su corazón la preocupación se extendía.

— Creo que es hora de que regrese al pueblo, John debe estar preocupado, Dios me he olvidado de todo, este lugar es tan mágico, quizás y pensó que algo malo me sucedió y este en camino al pueblo… — la ansiedad de la joven comenzaba a salir a flote al tomar nación de que hacia una semana estaba en aquel lugar y sin su teléfono móvil.

— No te preocupes, tu teléfono móvil lo tiene Dante, ¿recuerdas que te desmayaste en el mercado? — para Chloe eso había pasado hacia años, pero no era así, fue solo hace una semana atrás.

— Bien en ese caso… ¿Cómo hago para regresa?

— Yo te llevare.

Y así fue, Chloe se despidió de todos los hijos de Kiyomi, los cueles eran más de una decena, también agradeció a la luna cambiante y al gran Alpha Anuk por su hospitalidad, y tomando la mano de Kiyomi desapareció de la vista de todos, para aparecer en la casa del Alpha Kek.

— ¿Por qué aquí? — pregunto un poco ansiosa la joven, ya que ninguno de los tres hombres se despidió de ella, asumió que no la querían ver.

— Tu bolso con tus llaves y teléfono están aquí. — explico con una sonrisa la ninfa.

— Ha. — fue todo lo que dijo, pero no se relajó.

— ¿Humana? — la voz profunda de Kek se escuchó a su espalda y la joven volteo con rapidez.

— Olvide mi bolso. — explico rápidamente y se sorprendió al ver las grandes ojeras que el hombre lobo tenía.

— Si, estás aquí. — la voz de Kek sonaba aliviada.

— Mmm, ¿sí? Digo, debo quedarme en el pueblo hasta… que John venga por mí y me lleve de regreso. — el pecho de Kek hizo un ruido inquietante.

— Creo que será mejor que Malaly te acompañe a tu casa. — la mencionada apareció en menos de un segundo, y Kiyomi lo agradeció, mientras veía mal a su sobrino.

— Oh, bien, en ese caso… hasta pronto Kiyomi, muchas gracias por todo… quizás… alguna vez…

— No te preocupes Chloe, siempre serás bienvenida en mi hogar, estoy segura de que nos volveremos a ver, y si no es el caso, cuídate y si tienes miedo, solo ve la luna. — Chloe sonrió y abrazo a la ninfa, para luego mirar a Kek que seguía con los ojos fijo en ella.

— Adiós Kek.

Apenas la puerta principal se cerró Kiyomi movió sus manos, haciendo crecer enredaderas, las cuales atraparon a Dante y Vito, que estaban en el despacho.

— Tía. — dijo el brujo con molestia.

— No es como que nos estábamos escondiendo de ti, solo…

— ¿Se te hace difícil mantener la distancia con Chloe? — pregunto con burla, sabía que el vampiro sufría por controlar el deseo que lo corría de pies a cabeza desde la noche que tomo el cuerpo de su vida, su ser lo obligaba a querer estar con ella.

— Sí, Dante me estaba ayudando.

— Si con ayudar quieres decir que te amenace con incinerarte, claro, estaba ayudando. — la molestia de Dante era palpable.

— Eso está bien, deberán ayudarse entre ustedes, para llegar a ella.

— Eso estará difícil, aquí el único que se controla es Dante, veme, tía ¡estoy a punto de enloquecer! — Kek no mentía, las ojeras eran visibles, su mal humor también, una semana sufriendo la ausencia de la humana, incluso ingreso a su hogar y robo una blusa de la joven, necesitaba oler su aroma, era tan vital como el mismo aire o agua.

— Si sufren es por su causa. — les recrimino la ninfa.

— Me equivoque y no volverá a suceder, no me importa que su aroma este mezclado con el del cazador, además eso se debe al… embarazo. — dijo Vito con esperanzas de que en un futuro solo olería a la humana, sin ninguna pizca de pimienta.

— Tienes razón tía sufro, pero ya lo dije, no me importa tener que compartirla con mis primos, la necesito y no pienso renunciar a ella, por más que este preñada del cazador, cuando el bebé nazca podemos…

— Ella lo ama. — los ojos de Kek brillaron en rojo, al igual que los de Vito, mientras los de Dante estaban blancos, el brujo podía disimular estar tranquilo, pero sus ojos siempre lo delatarían.

— Chloe es especial, no solo por salvar a Sam, también salvo a toda la familia de Dilan, el instinto de protección de ella es tan grande, ¿Qué les hace pensar que ella renunciara a su hijo? Hoy le informé de su embarazo, y algo en su mirada cambio, en medio del silencio que se formó pude apreciar el cambio en el latir de su corazón, ¿Cómo puedes amar a alguien que aún no conoces? Fue lo que me dijo, y ustedes saben muy bien que, si sabemos lo que es eso, porque nosotros amamos a nuestro compañero aun sin conocerlo, si estoy aquí es solo para advertirles, no solo Aysel los castigara si algo le sucede a ese bebé por sus celos, tengan por seguro que ni sus padres podrán con mi furia si hacen algo que ponga a ese bebé en riesgo, después de todo, le debo la vida de mi hijo a Chloe, y eso no lo olvidare mientras viva.

***

La casa estaba limpia, mi ropa ordenada y la despensa al igual que la nevera estaba llena, ¿Quién lo había hecho?, decidí no seguir pensando en ello, por ahora tenía algo muy importante que hacer, luego de revisar el teléfono y confirmar que no tenía mensaje alguno, decidí salir, debía ir al hospital, estaba segura de lo que Kiyomi me dijo, pero debía hacerme los controles pertinentes, además seguro me darían vitaminas, entonces comencé a inquietarme, ¿y si los golpes que me dio Asher lo dañaron? ¿y si falle incluso en esto? No fui consciente de cuando me senté en el banco del pequeño parque, mucho menos del momento que comencé a llorar, pero así era, estaba sola, y asustada, quería a mi mamá por más patético que suene, tengo 23 años, pero la necesito.

— ¿Qué te sucede humana? — al levantar mi rostro pude ver a Dante y su cara de constipación, sonreí a mi propio pensamiento.

— ¿Lloras y ríes a un mismo tiempo? — se sentó a mi lado sin mi permiso, pero supongo que el parque es publico ¿verdad?

— Lo hago. — dije mientras limpiaba mis lágrimas.

— ¿Me dirás que te sucede?

— ¿Por qué debería?

— Soy uno de los encargados del pueblo, debo cuidad de ti, de todos.

— Creo que tienes razón, pero no debes preocuparte, no puedes ayudarme.

— Dime, recuerda que soy brujo. — un escalofrió subió por mi espalda.

— Brujo mitad vampiro. — lo corregí inconscientemente.

— Veo que mi abuela te hablo de nuestro árbol genealógico. — eso era una sonrisa ¿Dante sonreía?

— Sí, así fue, por eso tu cabello es gris, y no blanco sólido, también me dijo que el lobo de Kek es gris casi blanco porque él es mitad brujo como su papá travos, y que Vito es mitad vampiro y mitad lobo por sus padres. — y entonces mis lagrimas comenzaron a salir otra vez.

— Humana, si no me dices porque lloras entrare en tu mente.

— No puede hacerlo, tu manejas el fuego y el tiempo. — dije mientras sorbía mis mocos, vergonzoso, lo se.

— Puedo buscar a alguien que lo haga. — suspire derrotada, Dante me hacía enojar con facilidad, y eso estaba bien, por lo menos cuando me enojo no lloro.

— Estoy sola, es eso, extraño a mis padres, más a mamá, Kiyomi dijo que estoy embarazada, entonces… pensé en ir al hospital… y estoy sola, nadie con quien compartir mi alegría, mis miedos. — me sobre salte al sentir la mano de Dante en mi espalda, subiendo y bajando suavemente y cuando lo mire no pude evitar reír, su cara estaba tan seria que parecía chupar limón, era como si no quisiera consolarme, pero como si estuviera obligado a hacerlo.

— ¿Por qué ríes humana?

— Eres más raro que yo Dante y no es por ser un brujo, aun así, gracias.

— ¿Por qué?

— Por preocuparte por mi cuando no es tu obligación, ahora te dejare seguir con tus responsabilidades de líder, que deben ser muchas, Adiós. — quise levantarme, solo quise, ya que la mano de Dante en mi muñeca fue suficiente como para casi hacerme chocar con él.

— No nos digas adiós humana, eso suena a que no te veremos más, solo di hasta luego.

— Ok, bien como sea, hasta luego brujo.

No tarde mucho en llegar al hospital, y fue más que nada porque las personas que una semana atrás me evitaban ahora parecían estar de lo más interesadas en que recordara sus nombres, raro, pero por lo menos fue de ayuda, me dieron las indicaciones y más de uno se ofreció a acompañarme cosa que denegué por supuesto, no me olvidaba que ellos era seres sobre naturales y si llegaban a saber que era esposa de un cazador… quizás y me maten, será mejor mantener la distancia, debes cuidarte Chloe, hazlo por tu bebé.

Me sorprendió saber que el lugar estaba vacío, al parecer nadie se enferma aquí, por lo que en menos de cinco minutos una mujer que se presentó como “humana” comenzó a revisarme, todo estaba bien, hasta que llego el momento de la ecografía, estaba recostada en la camilla, con el abdomen descubierto, mientras ella colocaba un líquido, entonces mi ansiedad aumento.

— Espera… me olvide de decir que… fui agredida, hace un mes aproximadamente… cree… ¿cree que el bebé estará bien? — mi voz temblaba y mis ojos ardían.

— Lo veremos ahora, tratemos de no sacar conclusiones. — no quería estar sola, era lo que más predominaba en mi mente, y entonces, una mano fría tomo la mía.

— ¡Vito! — grite de la misma sorpresa, mientras la doctora casi se desmaya del susto.

— Señor Vito, ¿necesita…? — quiso intervenir la doctora.

— Haz tu trabajo, vengo con ella. — ni siquiera vio a la pobre doctora cuando hablo, sus ojos estaban fijos en los míos que estoy segura lo miraba con sorpresa y muda de la impresión, ¿por qué estaba allí?, ¿por qué estaba tomando mi mano? porque Dios mío, había tenido el mejor sueño sexual de mi vida con él.

— ¿En qué piensas humana?, estas roja como una fresa, una dulce y deliciosa fresa. – las palabras del vampiro no me ayudaban a bajar mi sonrojo.

— Tus ojos están dorados… como cuando…

— ¿Cuándo? — cuando me follaste en mi sueño.

— Olvídalo. — en ese momento un pequeño latido se oyó, y los ojos de Vito pasaron de dorado a rojo escarlata.

— No lo puedo creer. — dije al ver el monitor.

— Felicidades Chloe, tu bebé está bien, estoy segura de que tiene los genes de su padre. — Vito no fue el único que se tensó con esas palabras, yo casi salto de la camilla.

— ¡No! Mi hijo es solo mío, no se parecerá a él, ¡no dejare que sea como su padre! — la doctora estaba en shock de eso no había dudas, lamentablemente había tocado una fibra sensible en mí, y mi puto carácter había salido a la luz, nunca dije que fuera una santa.

— Tranquila Chloe, no seas tan dura con la doctora, ella creyó que yo era el padre. — estaba de piedra, no solo por lo que Vito decía, también era el hecho de que sus brazos estaban rodeándome, creo que, si había saltado de la camilla y el vampiro estaba evitando que me fuera sobre la doctora, bochornoso, me iban a tildar de loca.

— Lo siento, disculpe doctora, yo… no suelo alterarme, pero cuando lo hago, soy peor que …

— Un hombre lobo. — dijo Vito en mi oído y mi cuerpo tembló, ¿qué me pasa?

— No se preocupe, fue un error mío, debí darme cuenta de que si fuera la compañera del señor Vito tendría su marca. — Vito tenía los ojos tan rojos que parecían la luz de un semáforo.

La pobre mujer me dio la receta con las vitaminas que debía tomar, como si estuviera desesperada porque abandonara su consultorio, aunque viendo como el vampiro la miraba, yo también estaría desesperada por correr lejos muy lejos de él.

— ¿Me dirás como pudiste ingresar? — dije para romper el silencio en el que caminábamos rumbo a mi hogar.

— Los vampiros nacen con un poder, el de mi madre es la fuerza, el mío es modificar mi densidad para pasar cosas sólidas, paredes, cuerpos, lo que sea. — estaba sorprendida.

— Podrías robar un banco.

— No, solo yo entro, solo yo salgo.

— ¿Por qué? ¿Por qué viniste? — me atreví a preguntar mientras veía como nuestras manos estaban entrelazadas, ¿cuándo la tomo? ¿Por qué no soy consciente de lo que hago cuando estoy con ellos?

— Dante dijo que estaba llorando, que te sentías sola. — un pinchazo en mi pecho hizo que me detuviera y soltara de forma brusca su mano.

— ¿Qué?

— No necesito de su lastima y tampoco de la tuya, y dile a Dante que no tiene por qué desparramar mi patética vida, que no vuelva a preguntarme nada, porque por más que amenace con traer a lectores de mente no le diré nada.

***

Me duele, me quema, ¿Qué mierda es esto? Fui directo a la casa de Kek, ya lo habíamos tomado como nuestro cuartel de estrategia, el lugar donde planeábamos enamorar a nuestra compañera, maldición, si solo pudiera sentir el vínculo de la misma forma que nosotros todo sería más fácil.

Apenas entro a la oficina veo como Dante esta con los ojos cerrados tocando su pecho, igual que Kek, solo que este está de pie viendo por la ventaba.

— ¿Qué mierda pasa? ¿Por qué duele? — mis colmillos salen sin que yo lo desee.

— ¿Qué le hiciste Vito? — pregunta Kek en medio de un gruñido.

— ¿Yo? Es este idiota. — Dante abre sus ojos, blancos, esta furioso.

— Ella estaba contigo.

— Me pregunto porque aparecí en la consulta y le dije la verdad, que tú la viste llorar porque se sentía sola.

— ¡Idiota! — me gritan los dos al mismo tiempo.

— No sabía que se enojaría. — trato de defenderme.

— No esta enojada, esta herida, le duele a ella y es por eso por lo que nos duele a nosotros. — Dante maldito viejo sábelo todo.

— ¡Espera! ella lo siente. — al fin mis dos primos mayores me ven con atención y sin querer matarme.

— No Vito, nosotros lo sentimos, porque estamos vinculados a ella, no ella a nosotros.

— ¿Como lo sabes Dante? ella tomo mi mano al salir de la maldita consulta, me sentía molesto y ella inconscientemente trato de calmarme.

— ¿Por qué estabas molesto?

— Porque la doctora que es una inútil humana pensó que el bebé era mío, dijo que se parecería al “padre” y ella… se comportó como un maldito lobo, se comportó como Kek, salto de la camilla y si no la detenía estoy seguro que hubiera golpeado a la doctora, estaba furiosa, solo le faltaba transformarse, lo juro, creí que era una mujer lobo.

— ¿Estaba furiosa porque la doctora creyó que era tu hijo?

— No Kek, estaba furiosa porque dijo que el bebé se parecería a su padre que tendría su genética, entonces Chloe comenzó a gritarle que no lo permitiría, que su hijo era solo suyo.

— Ella está sintiendo el lazo, pero lo está canalizando a su hijo, eso es lo que nos advirtió Kiyomi. — Kek tenía razón, Chloe estaba sintiendo el amor una vez más, pero lo estaba dirigiendo a su hijo.

— De todas formas, la doctora no se equivocó, ese bebé tiene la genética de su padre, podemos oler la pimienta en él, será un cazador. — los ojos de Dante volvían a ser blancos.

— Chloe lo criara ella es buena…

— Vito, los cazadores nacen siéndolo, no se los entrena, los mejore genes ganan siempre, es por eso por lo que Kek es Alpha y luego brujo, es por eso que yo soy brujo y luego vampiro, es el hecho por el que eres vampiro y luego lobo, siempre predomina el gen con más fuerza y si podemos oler la pimienta ahora…

— Sera un cazador fuerte.

Sali de aquel lugar, no me interesa las conjeturas que esos dos vejestorios pudieran hacer, a su favor entendía que ellos habían peleado con más cazadores que yo en mis 50 años, pero… ellos no oyeron ese latido, era tan suave, tan pequeño, ¡por favor!, aun no nacía, apenas se estaba formando, si parecía una habichuela, ese pensamiento me hizo sonreír, una pequeña habichuela generaba tantos problemas, si, olía a pimienta, pero también olía a Chloe.

— ¡Mierda Vito! — el grito de mi vida me saca de mis pensamientos, esta asustada.

— Lo siento.

— No, lo sientes cuando chocas a alguien sin querer, no cuando atraviesas las paredes de su casa e irrumpes en su intimidad, casi provocando que muera de un infarto. — mi compañera tenía razón, su corazón latía muy rápido.

— Tranquila Chloe, o le hará mal al bebé, deja que te traiga un poco de agua, y realmente lo siento, no me di cuenta de que estaba entrando a tu casa, solo estaba pensando en ti y creo que por eso llegue hasta aquí.

***

Escucho las palabras del vampiro mientras va a mi cocina y luego aparece con un vaso con agua, sorprendente.

— Por favor Vito, haz de cuenta que es tu casa. — digo de forma sarcástica, pero el aludido solo sonríe y se sienta en mi sofá, ¿enserio?

— Gracias, sabía que no te molestaría que estuviera aquí. — no se si reír o llorar, ¿debería llamar a sus primos? Quizás este loco, ¿los vampiros enloquecen? ¿tomara alguna medicación?

— ¿Y cómo porque pensaban en mí? — indago luego de beber un poco de agua y sentarme, ya que mi visita no se piensa ir.

— Pensaba en tu habichuela, nunca me había llamado la atención algo como eso, pero creo que es sorprendente.

— ¿Mi habichuela?

— Tu bebé. — los ojos de Vito están dorados, y son demasiado lindo, pero más lindo es lo que acaba de decir.

— ¿Crees que se parece a una habichuela?

— Sí, ¿tú no?

— A decir verdad… no lo distingo, solo veo manchas. — confesé con vergüenza mientras alzaba la foto que la doctora me dio.

— Esto no se parece a lo que mostro en la pantalla. — me quejo una vez más y Vito rompe a reír, ríe tan naturalmente que… es hermoso.

Nunca creí que los vampiros podrían ser tan… humanos, hablamos durante horas, principalmente de él, mi curiosidad es extensa y eso parece gustarle, me sorprendí al saber que no comía, solo bebe sangre de animales, y uno que otro humano, que según él son monstruos, de igual forma no quise indagar mucho en ello.

— Deberé aprender a cocinar. — su comentario hace que lo mire mientras corto unas zanahorias.

— ¿Por qué? Si tu no comes, por lo menos no alimentos humanos.

— Cuando tu barriga este enorme y no puedas caminar, deberé cocinar para ti. — el cuchillo resbalo de mi mano y fue a para a mi dedo, ¿Qué rayos quería decir con eso?

— Chloe. — al levantar el rostro pude ver como sus ojos, estaban rojos, pero su rostro no denotaba enfado.

— Dime que no eres como los vampiros de las películas, no serias capaz de comerme ¿verdad?

— Oh Chloe, créeme que te comería de mil formas, pero no como te imaginas. — mierda, eso sonó tan… caliente.

— Sera mejor que…

Antes de terminar de hablar Vito está lamiendo mi dedo, su lengua recorre el corte y este se cierra, jadeo y no dé la impresión, sino de lo caliente que es la imagen de Vito lamiendo su labio inferior donde una gota de sangre había quedado.

— Eres deliciosa Chloe.

— ¿Sí? — ¿por qué estoy apoyando mis manos en su pecho? Porque no puedo dejar de ver sus labios.

— ¿Por qué quiero que me beses? — lo dije en voz alta, maldición, lo hice, lo sé por la sonrisa coqueta que tiene adornando su blanquecino rostro.

— Porque me deseas, como yo te deseo.

— Pero yo no soy así.

— ¿Así como Chloe?

— Yo solo dormí… — Vito me besa, matando mis palabras, no le gusta que hable de Asher, pero si cada vez que lo haga me besara de esta forma bien podría hablar del maldito de Asher.

— En nuestro mundo eso no importa, aquí nadie te juzgara, eres libre Chloe, mi hermosa humana.

Vito toma una vez más mis labios, y gustosa lo recibo, su lengua tiene la temperatura de un helado y un sabor delicioso, Dios, ¿qué clase de pasta usa?, sabe a miel, sus manos bajan por mi lateral y poco a poco llegan a mi trasero, el cual aprieta, haciéndome sentir una enorme erección, gimo, sin poder evitarlo, y él me eleva, como si no pesara nada, enredo mis piernas en su cadera y me froto en él provocándolo aún más, sintiendo un ruido gutural que se asemeja al de un animal salvaje, me gusta, me encanta, quiero más.

— Necesito más. — digo en un gemido lastimero, mientras sus labios recorren mi cuello dejando besos húmedos y deliciosamente fríos.

— Todo lo que quieras mi vida… estoy para servirte… para complacerte, soy tuyo. — mi corazón tiembla ante esas palabras, no las dice con melosidad, las está recitando de una forma casi animal, salvaje, libre.

— A mi cuarto. — le ordenó, yo ordenando, Dios, nunca había ordenado nada, Asher era el que siempre guiaba.

— No te arrepentirás mi vida, lo juro.

Solo sentí una brisa en mi espalda y a continuación estaba en mi cama, desvistiendo a un vampiro que me observaba con una lujuria como jamás creí que fuera posible que me vieran, y eso lo único que produjo fue que me humedeciera un poco más. Termine de quitar su camisa y me maraville con su torso desnudo, pálido y musculoso, quería lamer cada musculo que allí se encontraba.

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