Damián
Luego de unas cuantas horas, he llegado a Hawái. Subo a otra camioneta y trato de contenerme para no matar a mis hombres. Hablaré con ellos en privado. Primero hablaré con Daniela, quien tiene mucho que explicar.
Cuando llego al hotel, lo primero que me encuentro es a mi hermana con la mirada baja. Camino hasta ella y la obligo a verme a los ojos, que están rojos. También noto el miedo que tiene.
—Lo siento. —Una lágrima se le escapa.
Estoy furioso, tanto que no la voy a mimar como siempre.
Entramos al ascensor. Por fortuna, estamos nosotros dos y tres de mis guardaespaldas.
—Solo te pedí una...